martes, 30 de septiembre de 2008

Indumentaria de guerra

Así ha aparecido hoy Housbru vestido:Y más o menos así mi otra companyera de proyecto (a la que a partir de ahora llamaremos Stefan, porque me recuerda muchísimo a mi supervisor en Suiza, que se llamaba Stefan):Yo a cambio he venido en vaqueros.

Lo más sorprendente del traje de tía es que consigue que todas parezcan tener tetas enormes. Todas sin excepción.No sé si eso tendrá que ver con que no se vea a ninguna con el traje de tío... Qué gente más rara.

En fin. Esta tarde vamos a la Oktoberfest todo el departamento. Veremos.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Promesas

Mira que existen drogas en este mundo, para que a todos nos haya dado por el alcohol.

A pesar de tener ayer las luces suficientes para no beber más de tres litros y medio de cerveza a lo largo de la tarde, la cabeza no se puede decir que la tenga en su mejor momento. Y un lunes con resaca trabajando es una experiencia que aún no había tenido el gusto de vivir. Había visitado un campo de concentración con resaca, cosa que también debería disfrutar todo el mundo una vez en la vida, pero no había estado tratando de leer cien páginas sobre la transición de productos a servicios en el sector secundario con resaca. Así que aquí estamos, descubriendo nuevas sensaciones.

Al margen del malestar físico, otra maravilla de esta costumbre nuestra es recordar cada una de las cosas que se le ocurrió a uno hacer y decir en ese estado de enajenación mental. Ejercicio que siempre te aporta gratas sorpresas.

Gente a la que le prometimos cosas ayer en la Oktober, hasta donde alcanzo a recordar por el momento:
- A dos tíos enormes que hacen triatlón, les dije que yo también estaba interesada en hacer triatlón, y que empezaría a ir con ellos a nadar.
- A un par de chavales que viven en una ciudad más pequenya a dos horas de Munich, les prometimos que iríamos un fin de semana para allá, y les dijimos que, por supuesto, estaban invitados a casa cualquier fin de semana que quisieran.
- A una pareja de alemanes que (visto desde la lucidez del día después) nos parecen un puto conyazo, les prometimos quedar para una cena de comida espanyola, supuestamente cocinada por nosotros. Ellos traerán las bebidas.

Todas estas personas (y bastantes más) tienen nuestro teléfono, nuestro e-mail, o ambos. Los dos primeros compromisos pueden traer algo bueno, pero el tercero es realmente preocupante. Sobre todo porque parecían completamente decididos a llamarnos, y altamente ilusionados por el inminente descubrimiento de la gastronomía ibérica. Ahora nos planteamos si tirar la tarjeta alemana a la basura, o guardarla en un cajón por los próximos tres meses. Lo que es seguro es que la nueva manía de ir compartiendo nuestros datos de contacto con cualquiera que se cruce por delante dentro de esas carpas de perdición se tiene que acabar. Pero a ver quién convence al subconsciente, que claramente ha considerado que estamos en una ciudad nueva y que hay que conocer gente...

jueves, 25 de septiembre de 2008

De fiestas y desoficiados

Una cosa buena de este departamento es que no es infrecuente encontrase en un ligero estado de ebriedad a las 10 de la manyana. El motivo es la buena costumbre, que imagino tienen en muchos sitios, de celebrar todo lo celebrable: despedidas, cumpleanyos, nacimientos, ascensos... El resultado es que en estas semanas que llevo aquí ya llevo siete u ocho "fiestas" matutinas. La tradición en estos eventos es que la persona que los promueve traiga comida y bebida de su país, región, ciudad, pueblo, o donde quiera que venga; con lo que siempre hay algo de alcohol, de mayor o menor graduación, que echarse al cuerpo para empezar bien el día. La semana pasada despedimos a tres estudiantes suecos, que aportaron unas botellitas muy monas de 40 grados. Para alguna gente este tipo de cosas están de adorno. Otros pensamos que si te ofrecen un par de chupitos para desayunar, es de mala educación despreciarlos...

Hoy hemos despedido a uno de los gilipollas. Al gilipollas lo han ascendido. Si no he entendido mal le hacen director de un departamento directamente relacionado con este, lo que hace que pase a estar por encima de los que eran sus companyeros hasta ahora. El gilipollas envió un e-mail la semana pasada invitando a todos a su fiesta de despedida, diciendo que lo había pasado estupendamente aquí los últimos tres anyos, pero que ahora era el momento de asumir nuevas responsabilidades, aunque, decía, nadie debía preocuparse porque seguiría estando "muy en contacto" con el grupo (aludiendo a que estaría "justo por encima" del grupo). Los gilipollas siempre tienen esa gracia natural para las bromas.

El caso es que hoy se lo ha currado y, acogiéndose al protocolo bávaro y a las fechas actuales, ha traído Weißbier para todo el que quisiera. La cerveza ha tenido más aceptación que el alcohol duro de los suecos, pero no todo el mundo se ha bebido el medio litro de Franziskaner que le tocaba. Lo que sí han hecho todos es zamparse un buen par de salchichas blancas (Weißwurst) de buena manyana. Puaj. Yo me he conformado con el Bretzel (el pan con forma de lazo de la foto, que por cierto es completamente fiel al menú de hoy).Aparte del bebercio, lo bueno de la reunión ha sido que me ha tocado al lado de una mujer con la que no había hablado, jefa del minidepartamento que hace más investigación de mercados y esas cosas. Majísima esta senyora. Normal, simpática, habladora... Me ha explicado un par de cosas interesantes, entre ellas que la situación del departamento (especialmente de mi minidepartamento) no era en absoluto normal, porque la empresa está en plena reestructuración (por la hostia mundial, claro), así que ahora no hay proyectos nuevos que hacer, y por eso mi jefe y sus companyeros están aburridos acabando algún fleco de algún proyecto antiguo y esperando a que todo se aclare para tener algo de curro. Eso explica también que Housbru tenga los problemas que tiene para encontrarme algo que hacer a mí. Ya me había contado más o menos que esto no es lo normal, pero esta mujer se ha explayado más (yo también he preguntado más Franziskaner en mano, por supuesto). Y se ve que la cosa se empezará a aclarar en octubre, pero no se sabe bien a qué altura de octubre. Así que ahí estamos.

Mientras tanto yo llevo dos días usando el trabajo como ciber. Housbru está estos días en unas conferencias, y de vez en cuando pasa por aquí y me pregunta preocupado si tengo algo que hacer. Le dejó encargado a otros dos que me fueran dando alguna cosilla, pero esos dos no están mucho más imaginativos, y aparte de una (adivináis qué?) gráfica que me encargaron ayer, parece que andan igual de perdidos que el resto.
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Wow, mientras escribía esto a venido el gilipollas 2 (que esta vez me ha caído bien, puede que me precipitara en ese juicio) a encargarme una cosa chula... Housebru seguía preocupado y ha ido buscando hasta que ha dado con alguien que me ofreciera algo que hacer. Qué extranyo es todo. xD

Pruebas de ineptitud alemana

Lago de la empresa. Anteayer.
La nueva (tercera) fecha de llegada de Internet a casa es el 3 de octubre, con lo que se cumplirá un mes desde que lo pedimos. Si no llega ese día iremos a la tienda a gritar lo que corresponde.

martes, 23 de septiembre de 2008

Haciendo carrera

La semana pasada acumulé un cierto retraso de cosas que quería contar y para las que no encontré momento. En parte porque seguíamos (y seguimos) sin Internet, y en parte porque la semana se me complicó un poco. Si todo va bien, hoy será el feliz día en que vendrá un senyor a casa a conectarnos al mundo, así que supongo que no habrá más problema. Pero mientras, ya que la manyana está ligerita, os cuento a qué me dediqué el miércoles pasado.

El miércoles pasado llegué a las 14.30 al curro. No porque me quedara durmiendo, ni porque el día anterior la liara y me encontrara en estado comatoso; es que fui a hacer de "modelo" para una foto del Annual Report de la empresa. Tan absurdo como suena.

Unos días antes un chaval coreanoalemán (persona con cara de coreano que habla alemán, especie relativamente frecuente en este país), que hace aquí su proyecto, me dijo que si quería ir con él a hacerme unas fotos para el Annual Report (revista con muchas fotos para los inversores). Resulta que él trabaja como ayudante de los que hacen la revista y tenía que buscar a algún intern que saliera con él en la foto. Otros anyos parece ser que habían cogido a "profesionales", pero esta vez había recorte de presupuesto.

Por supuesto mi primera reacción fue decir que no, simpática yo donde las haya, pero viendo que el muchacho no estaba preparado para semejante respuesta (en el extranjero son muy susceptibles), lo cambié por un "Bueno, es que a mí no me gustan mucha las fotos..., pero si hay que ir...". A lo que él contestó: "El fotógrafo es bueno, digo yo que saldremos bien..., es algo nuevo, y ese día seguramente no trabajarás". Con el último aliciente le sobraba.

Aquello quedó olvidado hasta que el martes recibí un e-mail que decía lo siguiente:

- Date/Time: Wednesday, September 17, 2008, 10.00 AM (Duration: approx. 2 hours)
- Location: St.-Anna-Platz, Lehel (in front of Café "Maria Gandl")
- Scene: You are visiting Munich as (backpacker) tourists and just did some sightseeing and shopping and are standing in front of a Café, checking the Munich map in your mobile phone.
- Clothes: Casual, rather colorful (backpacker like, e.g. jeans, sweater and sneakers). If possible, please bring 2 or 3 tops in order to have alternatives (there is a toilet in the Café where you can change).
- Make-up: light make-up (Victoria, not Patrick! :) )
- Requsites: small rucksack (backpack) and shopping bags, will be provided by me.

En resumen: me citaba en un café del centro de Munich, donde se suponía que mi companyero y yo teníamos que hacer de turistas que miraban el mapa de la ciudad en su móvil frente al escaparate de ese café. La parte buena es que había que vestir como turistas mochileros: vamos, con mi ropa normal. La parte mala es que la cosa sonaba a más montaje del que una habría querido.

Al llegar allí estaba solo el fotógrafo. Un tío rubio con gafas y cara de fotógrafo. Posteriormente llegó un ayudante del fotógrafo, una estudiante de fotografía, la tía de la empresa que se encargaba del asunto, un director de escena, mi companyero y yo. Que no son pocos. La siguiente hora y pico transcurrió entre discusiones del director de escena, el fotógrafo y la de la empresa, acerca de si poner mesas cuadradas o redondas en el fondo, si sacar el toldo de la cafetería medio metro o metro y medio, si darnos una mochila Puma o una marca la pava para llevar encima, si esperar a que saliera el rayo de luz o quedarnos con una atmósfera más invernal, y dudas metafísicas semejantes. Después de eso nos colocaron en una loseta mirando los dos el móvil que sostenía el coreano, y después de varios "juntaos más, la cabeza más alta, no tapes tanto el móvil, poned cara de friendly", el tío empezó a echar fotos como un loco. Posteriormente, milagros de la era digital, la comitiva se retiró a deliberar sobre las fotos, y volvieron con alguna otra indicación, más todas las anteriores. Así hasta tres veces. Unas 60 fotos, creo yo. Cuatro horas y media. Ver para creer.

Cuando salimos de allí a la una y media, el coreano y yo nos fuimos a meternos una pizza y un litro de cerveza, así que, aunque aparecí por el trabajo después, el día fue bastante poco productivo. Lo cual hizo que la segunda parte de la semana se resintiera apreciablemente.

Dicen que las fotos están bien, que nos darán la que elijan en tamanyo XXL. Ya os la pasaré para que os riaís como corresponde. Ahora, una cosa está clara, los interns estamos para un roto y para un descosido. El recuento de trabajos sucios del mes va por: hacer todas las gráficas de Excel imaginables, preparar la fiesta de cumpleanyos de mi jefe, y hacer de modelo de foto. Veremos qué es lo siguiente.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La Oktober

La Oktoberfest es como meter el Bando de la Huerta en la feria de septiembre, añadir 6 millones de litros de cerveza, convertirlo en la fiesta más conocida de Europa, y hacerlo durar tres semanas.

La entrada es bastante desconcertante. Varias hectáreas de montañas rusas, nubes, barcos vikingos y casas del terror, que te hacen pensar que la famosa fiesta va a ser en realidad una puta estafa. Pero entre atracción y atracción sobresalen unas carpas, cada una perteneciente a una marca de cerveza, donde se cuece el verdadero asunto. Las llaman carpas, pero son gigantescas construcciones de madera con una sala central enorme, escaleras que llevan a otras plantas y terrazas y, en general, dimensiones tales que requieren veinte baños de tías y veinte de tíos.

Conseguir entrar en una de estas "carpas" es una odisea. Hay 14, dentro de cada una caben unas 7000 personas (sentadas), y aquello está abierto de 10 de la mañana a 10 de la noche. Pero prácticamente todo está reservado desde el año anterior. Así que tienes dos opciones: ponerte a la cola en la entrada principal y esperar durante horas a ver si consigues entrar, o tratar de colarte por las puertas de las reservas. La técnica de las puertas de los reservas no es precisamente desconocida, así que la cosa está bastante mecanizada: esperas media horita frente a una de esas puertas, con un portero animal que te dice que por allí no se entra y, de repente, ese mismo señor abre esa entrada durante veinte segundos, en los cuales las treinta personas a las que les ha tocado la china de estar justo ahí (hay montones de puertas como esa) se precipitan en avalancha hacia dentro (ellas y todo aquél que esté por la inmediaciones y se percate del tema), hasta que el portero pone más cara de animal que nunca, y empuja la puerta como solo un alemán enfadado puede hacerlo, gritando "AUS!, AUUS!!!", y llevándose por delante a todo el que no haya estado suficientemente espabilado.

Claro, después de esto, cuando uno se ve dentro se siente como recién aceptado en el paraíso. Y entonces te empiezas a enterar de qué va la cosa realmente: mesas y mesas y mesas de madera llenas de gente, camareras que llevan 14(!) jarras de litro de cerveza (llevar dos ya te deja un dolor de muñecas considerable), todos los autóctonos vestidos de bávaros y bávaras, un nivel de alcoholismo sorprendente para ser la una del medio día, y mucha gente subida a las mesas cantando y pegando botes al son de canciones germanas.

El montaje, en resumen, es espectacular. En España no hay cojones de hacer algo así. Para esto también hay que ser alemán.

Por otro lado, el lugar no puede ser más propicio para conocer gente. Si no hago mal el recuento, a lo largo del día hicimos seis grupos de "amigos", y hablamos con unas veinte personas cada uno (digo hablar de hablar un rato, los roces momentáneos son incontables), desde gente muy maja a grandes gilipollas, pasando por alguna madre borracha. Es normal, puesto que te dedicas a pasarte el día buscando una mesa donde sentarte para pedirte el siguiente litro de cerveza.

Una de las cosas que le gusta a Nacho de Alemania es que los alemanes son gente muy civilizada. Es cierto, son muy civilizados. Normalmente vas a cenar a algún sitio y el silencio y la tranquilidad son sorprendentes. Pero es porque se pasan el año reservándose para esta cosa. Alguno de los que conocimos nos dijo que normalmente iba unas ocho o nueve veces durante estas casi tres semanas. Eso viene a ser ir día sí y día no. Yo me lo pasé muy bien, pero el domingo pensaba que no me volvían a ver el pelo por allí (aunque ahora ya pienso que seguramente el sábado que viene me habré recuperado totalmente). Si consigues ir nueve veces, y hacer el animal como se hace allí las nueve veces, es normal que te pases el resto del año siendo una persona civilizada.


viernes, 19 de septiembre de 2008

Puto clima continental

Se pasa uno dos semanas rondando los 30 grados, yendo al trabajo casi en banyador, y el lunes siguiente amanece con 6.

Dicen que "tan brusco no es normal"... Desde luego normal no es.